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José Antonio Marina suele ser presentado como filósofo y ensayista pero para completar la fotografía debemos añadir que es un profesor de los que disfrutan enseñando, con un interés despierto por la investigación y el aprendizaje. Ahora ha estado en Valencia presentado su último libro que lleva por título Pequeña historia de la pintura, editado por Espasa e ilustrado por Antonio Mingote. Balencia ha tenido el placer de sentarse con él en un local de Blasco Ibáñez y éste ha sido el resultado.

Balencia. ¿Quién es José Antonio Marina antes de pasar por la universidad y estudiar filosofía?

Jose Antonio Marina. Pues un adolescente al que lo único que le interesaba era el baile y como no había escuela de baile ni escuela para coreógrafos estudié historia del arte a la espera de ver cómo podía ser. Entonces tropecé con la filosofía y me di cuenta que pensar bien o pensar con soltura es una experiencia muy parecida a la del baile, porque las dos tienen un aspecto que para mi es esplendido en cualquier nivel de la vida que era la capacidad que tiene el bailarín de transformar el esfuerzo en gracia. Cuando ves a un bailarín haciendo barra es un espectáculo lamentable, sudando, y luego se pone a bailar y es maravilloso, parece que no tiene cuerpo. Pues lo mismo pasa en todo, estudiar es una pesadez pero pensar bien es muy bonito, por eso me dediqué a la filosofía. A la filosofía y a inventar berzas [cara de sorpresa nuestra], que es mi gran pasión. He inventado una nueva variedad de berza, o de col, de las que repollan. Y presumo de ello porque escritores de libros conoces muchos pero inventores de berzas no. Es una ventaja comparativa.[Risas]

B. Y muy galardonado por el mundo docente. Doctor Honoris Causa por la Universitat Politècnica de València.

J.A.M. Yo soy Honoris Causa pero en arquitectura y no en filosofía, ni tampoco en agronomía [en alusión a su variedad de berza creada]. Cuando tengo que ponerme la toga me pongo la de arquitectura que es la escuela que lo solicitó. Es curioso cuanto menos.

B. Porque la vitalidad de la universidades para la sociedad es…

J.A.M. …un sueño. La universidad tendría que ser la conciencia científica de la sociedad y ahora en muchos casos no está cumpliendo muy bien esa misión. Se ha desentendido de la sociedad y no se da cuenta que es un servicio público y que debía ser una institución de garantía respecto de la sociedad, para que cuando se plantearan temas muy dudosos o muy debatidos diera su opinión. Todos tendríamos que escucharlo con respeto y tomárnoslo en serio.

B. Ante su reflexión sobre la que ha venido a llamarse la 9ª competencia educativa. ¿En qué consiste y cómo debemos valorar su importancia?

J.A.M. La Unión Europea ha dicho que toda la formación se tenía que hacer entorno a 8 competencias básicas, pero esas son competencias de primer nivel y a mí me parece que necesitamos un segundo nivel que sea pensamiento crítico sobre el resto. Ahora por ejemplo acabamos de conocer una noticia, el equipo de Craig Venter ha mostrado la primera célula sintética. Y la pregunta es, ¿y con esto qué hacemos? Produce tal cantidad de posibilidades que la dificultad está en saber cuáles son buenas y cuáles son malas. Y esa decisión no depende de la ciencia sino del segundo orden de competencias que es la filosofía. Es la gran competencia crítica sobre el resto de las cosas.

B. Y si recuperamos una cita suya a modo de pregunta: ¿Por qué para educar a un niño hace falta la tribu entera?

J.A.M. Yo eso lo repito mucho, en realidad es un proverbio africano y tiene que ver con la pregunta anterior. Es importantísimo que una sociedad tenga un nivel de inteligencia lo más alto posible, no solo de conocimientos sino también de capacidad para comprender las cosas, para reconocer valor, para que no te engañen con facilidad. El pensamiento crítico está ahí para aprender a resolver bien los conflictos, porque el gran nivel de vida viene de ahí, no solo viene de tener un nivel económico por encima de los 30.000 euros o dólares. La clave está en que la manera de relacionarnos, de pensarnos los unos a los otros, de establecer las relaciones, sea de calidad. Pasa lo mismo con las conversaciones, tú estás con un grupo de amigos y la conversación va degradando porque nos perdemos en chistecitos malos, y cada vez va bajando el nivel hasta que al final sales casi reptando de esa conversación. Pero si estás en otro grupo, con otro proyecto como por ejemplo el vuestro, se te ocurren más cosas, es incentivador, cada vez se te van ocurriendo mejores cosas. Lo mismo tenemos que hacer con las sociedades, que a todos se nos ocurran mejores sentimientos, mejores ideas, porque eso produce un dinamismo ascendente.

B. En la Comunitat Valenciana la asignatura de Educación para la Ciudadanía ha suscitado mucha polémica desde diversos frentes. El resultado ha sido el caos informativo y el sensacionalismo. Si nos centramos en la vertiente educativa, ¿para qué ha de servir esta signatura? ¿Cree que el resultado final es o será satisfactorio?

J.A.M. Esta asignatura nos viene indicada por la Unión Europea porque es una de las 8 competencias básicas que comentábamos antes, aprender a convivir dentro de un régimen de valores que está concretado en la Declaración de Derechos Humanos. Lo que pasa es que lo que tenía de novedoso es que no se trataba de que los chicos y las chicas se supieran de carrerilla la Declaración sino que supieran cómo se lleva a la práctica. Qué significa el derecho de igualdad en tu caso concreto, en tu clase concreta, con los amigos que tienes. Era desarrollar una serie de actitudes, de formas de resolver los conflictos, para adquirir responsabilidad sobre las cosas y animar a participar en tareas sociales. En otros lugares lo tienen muy presente pero nosotros no, nos da igual y menos a los adolescentes. La idea es crear una cultura del civismo, de buena vecindad, de no enfrentamiento, de no violencia, de eliminar esa zafiedad que va introduciéndose en nuestro comportamiento. Pero la asignatura al final ha quedado reducida a una hora a la semana que no sirve realmente para nada.

B. Hace poco celebrábamos la Fira del Llibre de València y los índices de ventas se han mantenido pero los índices de lectura siguen aún muy bajos. ¿Dónde cree que debemos buscar las claves para revertir esta situación?

J.A.M. Yo formo parte del Observatorio Nacional de Lectura Español y dirijo el Comité Científico del Observatorio de Lectura Andaluz. Me interesó porque Andalucía por ejemplo se está gastando mucho dinero y no consigue mejorar los índices de lectura, hay una separación de 5 puntos respecto a la media del resto del Estado. Y lo malo no es que se tenga un bajo índice de lectura, aunque sepamos que el índice de lectura se corresponde al índice de innovación tecnológica, al de progreso o al de bienestar social. No es un lujo. Pero aún más grave es el nivel de comprensión lectora porque el problema que tenemos es que hay muchos individuos que terminan su educación y tienen una comprensión lectora bajísima, la lectura sigue siendo el gran camino de acceso a al cultura, y me de igual en formato libro o en Internet. Lo que hay en Internet también se lee, y ahora con los e-book se va a producir una especie de fusión entre uno y otro. Pero si no entiendo lo que veo me da igual tener toda la información a mi alcance. La competencia lingüística es la competencia central educativa y deberíamos cuidarla porque es la llave de todas las demás.

B. Centrándonos ya en el nuevo libro que le ha traído a Valencia, usted lo define diciendo: “Este libro es una biografía de la pintura, y solo secundariamente una historia de los pintores”. ¿Qué vamos a encontrar en él?

J.A.M. Realmente una biografía de la pintura, porque la pintura es un gran afán de la humanidad. Trato el por qué es tan importante, y visto desde dentro, cómo ha ido evolucionando. Por qué unas veces se ha prestigiado la línea y en otras el color, unas veces se ha hecho simbólica y otras en cambio se ha hecho realista y ha buscado la perspectiva. Hablo de los pintores más relevantes pero a mi lo que me gustaría es contagiar el entusiasmo, la emoción, un poco la intriga de por qué habrán hecho todas estas cosas en la historia del arte. Es la biografía de la pintura desde dentro, contando por qué cada uno de nosotros podemos ser protagonistas de esa historia de la pintura aunque no seamos pintores.

B. Y durante el proceso de escritura nos gustaría saber a quién o quiénes les escribía el libro durante su creación.

J.A.M. Yo tengo siempre muy presente al lector. Hay un interés en un público joven o en un público adulto que se sienta joven. Porque a mi lo que me interesa es recuperar la necesidad de crear cosas que todos debemos emprender. Porque todos necesitamos crear: Una obra de arte, un hijo, una pintura, una buena relación amorosa, porque necesitamos hacer algo valioso nuevo. Yo estoy muy comprometido con un tipo de competencia que Europa dice que tenemos que recuperar porque lo hemos perdido. La competencia de emprender cosas, de tomar la iniciativa, por ejemplo vosotros que sois emprendedores. Pero es que eso es situarse ante la vida con una actitud distinta, actitud activa, actitud arriesgada, actitud valiente, donde tienes que soportar no solo el éxito sino también la frustración, porque una veces sale bien y otras sale mal. Montarte en ese dinamismo es una cosa estupenda para todos. Los pintores han emprendido lo suyo. A ver si consigo pintar mejor, a ver si consigo superarme. A mi me interesa que la pintura sea contemplada como la contribución de mucha gente. Que todo el que se leyera el libro se sintiera rejuvenecido al leerlo. Que siempre siga teniendo un aspecto de magia que nos libera de la mediocridad y nos ayuda a buscar la belleza.

B. Profuso lector de Unamuno, entre otros.

J.A.M. Mi abuelo ha sido una figura mítica porque no lo conocí, recibí su biblioteca y sus recuerdos, pero no lo conocí. También era filósofo y había sido compañero de estudios de Miguel de Unamuno, de manera que se carteaban. Unamuno le prologó alguno de los libros a mi abuelo y cuando era adolescente yo presumía mucho de la amistad de Unamuno con mi abuelo, yo lo consideraba falsamente como a alguien de la familia. Y durante mi adolescencia lo leí mucho.

B. Fundador de varias revistas y promotor de varios grupos teatrales.

J.A.M. Fui muy buen estudiante hasta tercer curso de carrera, porque en ese curso se me cruzó el teatro. Y prácticamente dejé la carrera porque durante dos años dirigí todos los grupos de teatro universitarios que había en aquel momento y que eran muy potentes. Nosotros estrenamos la primera obra que se puso en un teatro español de García Lorca porque hasta ese momento no lo había permitido la censura, pusimos obras de Valle Inclán. A mi me fascinaba el teatro y durante esos dos años me dediqué a ello.

B.¿Cuál es la importancia que a su juicio tienen transmitir información a otros, la creación de espacios de convivencia para ello y la creación cultural en definitiva en el entramado de la ciudad?

J.A.M. Formamos a todos los niveles sistemas de comunicación. La pareja es un sistema de comunicación con varios canales: unos lingüísticos, otros prácticos, otros sexuales, pero todos son canales. Durante muchos años me he dedicado a investigar la inteligencia como facultad individual para al final darme cuenta que eso solo era la mitad de la historia porque toda  inteligencia individual se desarrolla en un contexto cultural que la estimula o la debilita. Y que por lo tanto lo que debíamos era ir a estudiar las formas colectivas de inteligencia. Hay ciudades inteligentes y ciudades estúpidas, y la intención era a ver si podíamos desarrollar un test de inteligencia de ciudades. Una ciudad inteligente es aquella que es capaz de conseguir dos grandes objetivos: la comodidad del vecino y ampliar las posibilidades vitales.

B. ¿Qué cree que un proyecto como Balencia la cara B de la ciudad puede aportar a las valencianas y a los valencianos?

J.A.M. Es útil si se pone al alcance del ciudadano temas importantes que antes pasaban desapercibidos. Creo que Balencia está haciendo una tarea de aumentar la inteligencia ciudadana muy interesante. Hay temas que pueden quedar aparcados porque no hay nadie que llame la atención sobre ellos y es como si tuvierais un foco y de repente dirigierais la luz sobre aspectos que los demás no han llamado la atención. Lo que no figura en los medios es como si no existiera y desde Balencia estáis intentando dar visibilidad a cosas que sin vosotros no la tendrían.

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